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La Medicina Biorreguladora engloba procedimientos cuyo principio rector último, tanto en el diagnóstico como en la terapéutica, es la integridad del biosistema humano.

 

La Medicina Biorreguladora es un concepto médico que representa un puente entre la homeopatía y la medicina convencional. Así, partiendo de las experiencias terapéuticas de la homeopatía clásica e incorporando a la misma los avances de las ciencias médicas, la Medicina Biorreguladora ha introducido medicamentos de nuevo desarrollo, avalados por numerosos estudios clínicos, capaces de ofrecer soluciones terapéuticas eficaces y seguras.

 

La Medicina Biorreguladora se basa en regular los procesos de autodefensa del organismo frente a las diferentes sustancias patógenas causantes de la enfermedad. Están compuestos de principios activos naturales y, a diferencia de los medicamentos denominados ‘químicos', que suprimen las vías metabólicas, los medicamentos biorreguladores modulan las respuestas biológicas del organismo sin suprimirlas, lo que les otorga su alta tolerabilidad y su ausencia de efectos secundarios.

 

La Medicina Biorreguladora no es una medicina alternativa sino una alternativa dentro de la medicina.

 

Los medicamentos biorreguladores se originaron partiendo de la homeopatía clásica. Sin embargo han evolucionado a partir de ella. El Dr. Hans-Heinrich Reckeweg (Alemania, 1905-1985) desarrolló el concepto de enfermedad como un fallo en los mecanismos defensivos o “reguladores” del propio organismo. Comprobó cómo determinadas sustancias que provienen del exterior o incluso procedentes del propio organismo (toxinas u “homotoxinas”), se van acumulando en el organismo. Cuando se sobrepasa la capacidad de éste para eliminarlas, aparece la enfermedad. Para el Dr. Reckeweg, restablecer el equilibrio del organismo estimulando la eliminación de toxinas y potenciando sus mecanismos reguladores, era la base del tratamiento de la enfermedad y también la forma de prevenirla.

 

Frecuentemente los medicamentos biorreguladores están compuestos por más de una sustancia activa, esto es debido a la necesidad de utilizar principios activos que se complementan para conseguir una acción determinada o cuando se quiere actuar sobre varios aspectos o síntomas de una misma enfermedad.

 

Otra característica fundamental de los medicamentos de biorreguladores es la utilización de dosis muy bajas de sus distintos componentes lo que los hace eficaces pero sin los efectos adversos de los medicamentos convencionales.

 

Mecanismo de acción: Se ha comprobado mediante estudios clínicos que la forma de actuar de los medicamentos depende de forma fundamental de las dosis de los mismos. En los medicamentos biorreguladores, los componentes están a unas dosis muy bajas (en dilución). El objetivo que se persigue al utilizar estas dosis mínimas no es que el medicamento realice su acción directamente en el organismo, sino que actúe como “estimulador” de los recursos del propio cuerpo. Hoy día, éste mecanismo de “biorregulación” está bien establecido y se puede describir el mecanismo de acción a partir de datos obtenidos en estudios de investigación.

 

Los componentes de medicamentos biorreguladores en dosis muy bajas ejercen un efecto sobre el sistema inmunitario, estimulando la diferenciación de las células de defensa llamadas “linfocitos reguladores”. Estos linfocitos reguladores liberarán proteínas mediadoras que serán las que ejerzan su acción a nivel, por ejemplo, de la inflamación.

 

Pilares terapéuticos de la medicina biorreguladora:

 

1.- Detoxificación y drenaje: Se entiende por drenaje el transporte de las homotoxinas desde la matriz extracelular, a través del sistema linfático, hasta el torrente sangíneo.Entendemos detoxificación como biotransformación y eliminación de sustancias nocivas por los órganos que poseen estas funciones, principalmente hígado, y riñones. Por lo tanto, activar las funciones del hígado y los riñones.

 

2.- InmunomodulaciónEs una medida terapéutica mediante la que se trata de intervenir en los procesos de autorregulación del sistema de defensa. No sólo se trata de orientar los mecanismos defensivos en la dirección correcta, sino también de mantener los síntomas clínicos de la inflamación en unos niveles aceptables para el paciente. Los medicamentos biorreguladores de acción inmunomoduladora intervienen en las reacciones de defensa del organismo.

 

3.- Apoyo celular y orgánico: Recuperar o mantener una función celular normal es el objetivo final de la biorregulación. Este fase de tratamiento consiste en dar apoyo o soporte celular, más precisamente mejoría de la oxigenación celular, interviniendo en el ciclo de ácido cítrico (ciclo de Krebs) y de la cadena respiratoria mitocondrial.

 

Bibliografía

 

Heine H. Neurogene Entzündung als Basis chronischer Schmerzen. Beziehungen zur antihomotoxischen Therapie. Vortrag 31. Med. Woche Baden-Baden, 01.11.97b (Biol. Medizin, in Druck).

 

Heine H. Lehrbuch der biologischen Medizin. 2. Auflage Stuttgart: Hippokrates 1997a.

 

Weiner L, Mayer L. Oral Tolerance: Mechanisms and Applications. Ann New York Acad Sci 1996; 778: 1-27.

 

Brandtzaeg P. History of oral tolerance and mucosal immunity. In: Weiner HW, Mayer LF (Eds.): Oral Tolerance: Mechanisms and Applications. Ann New York Acad Sci 1996; 778:1-27.

 

Weiner HL et Al. Oral Tolerance: Immunologic mechanisms and treatment of animal and human organ specific autoimmune diseases by oral administration of autoantigens. Ann Rev. Immunol 1994; 12:809-37.