• Dr. Alberto Sacristán

Intoxicación por metales pesados; Aluminio


Introducción:

Los minerales tóxicos o metales pesados son sustancias contaminantes que penetran insidiosamente en nuestro cuerpo.

Su acción consiste en bloquear la actividad de distintos complejos enzimáticos, causando daño metabólico y energético, esto conlleva a una gran variedad de síntomas, a menudo difíciles de interpretar, con posibles disfunciones fisiológicas.

En nuestra evolución siempre hemos estado expuestos a los materiales tóxicos del medio ambiente. Estos siempre han estado presentes en cierto grado en la tierra y en el agua. Por este motivo, hemos desarrollado mecanismos de defensa para protegernos de la entrada de dichas toxinas en nuestro organismo y, en caso de que estos mecanismos no sean lo bastante eficaces, hemos desarrollado sistemas para eliminar estos materiales una vez dentro de nosotros. El problema es que este fabuloso sistema de defensa que la naturaleza nos ha proporcionado no es capaz de lidiar con la enorme variedad y concentraciones de metales tóxicos y otras sustancias a los que estamos expuestos hoy en día.

Desde la Revolución Industrial el vertido de grandes cantidades de materiales tóxicos al medio ambiente ha ascendido vertiginosamente, sin que nuestro sistema de defensa haya tenido tiempo de adaptarse. Se necesitan miles de años para que las adaptaciones evolutivas se establezcan a través de generaciones, y tan sólo hemos tenido un siglo de exposición masiva a esas sustancias tóxicas. Es nuestra responsabilidad aprender cómo limitar esta exposición y protegernos contra los efectos de estos tóxicos.

A pesar de las abundantes pruebas de estos efectos nocivos para la salud, la exposición a los metales pesados continúa y puede incrementarse a falta de una política consensuada y concreta. El mercurio todavía se utiliza profusamente en las minas de oro de América Latina. El arsénico, junto con los compuestos de cobre y cromo, es un ingrediente muy común en los conservantes de la madera. El plomo se usa como aditivo para la gasolina. El mayor uso del carbón en el futuro incrementará la exposición a los metales porque las cenizas contienen muchos metales tóxicos y pueden ser aspiradas hasta el interior de los pulmones. Estas implicaciones resultan obvias en países como China o la India, donde el carbón constituye aún la primera fuente de energía.

Los metales, una vez emitidos, pueden permanecer en el ambiente durante cientos de años o más. Muestras de explotaciones de metales pesados han sido halladas en el interior de los hielos de Groenlandia y en el agua de mar de la Antártida.

En este post, trataremos el problema de la intoxicación crónica del Aluminio, aunque en los medios se hablen más de otros tóxicos como el Mercurio o el Arsénico, el Aluminio cobra especial interés por su trascendencia en la salud.

Aluminio

El aluminio es el metal más abundante en la corteza terrestre. Hace unos años se pensaba que estaba exento de toxicidad, por eso se empezó a utilizar de forma indiscriminada.

El Aluminio lo podemos encontrar en: Utensilios de cocina, papel de aluminio, latas, briks, algunos medicamentos (antiácidos, astringentes,…), desodorantes, antitranspirantes, cosméticos, aditivos alimentarios (antoaglomerantes, …), …

Para saber qué síntomas provoca el Aluminio en nuestro organismo es necesario conocer que el Aluminio tiene cierta predilección por actuar en una serie de órganos y como consecuencia esta acción del Aluminio desencadenará una serie de síntomas o problemas de salud con preferencia en estos órganos. Estos sistemas o aparatos son: Aparato gastroentérico, sistema nervioso, sistema urinario (preferiblemente en riñones), hígado y piel.

Los síntomas de intoxicación por Aluminio más clásicos son: Anorexia, astenia, demencia senil, ataxia, hiperactividad, espasticidad, modificaciones del carácter, parálisis motora, cólicos abdominales, náuseas, sudoración excesiva, pérdida de sensibilidad localizada, anemia, agotamiento, falta de apetito…

Los valores elevados valores de Aluminio en el cabello (bulbo piloso), están casi siempre asociados a trastornos del metabolismo Calcio-Magnesio. Un exceso de este metal provoca una disminución de la actividad enzimática acetilcolinesterasa y al mismo tiempo un descenso del nivel del ácido ribonucleico, tal déficit produce un aumento de la síntesis proteica que origina la formación de filamentos inactivos en el interior de las neuronas.

Existen cuadros clínicos que sugieren acumulación de Aluminio y ante ellos siempre debemos sospechar una posible intoxicación crónica. En este caso, hablamos de: Trastornos de la memoria, degeneración cerebral senil, epilepsia, parece relacionarse con Alzheimer y Parkinson, psoriasis, trastornos digestivos, estipticidad atónica, fibrosis cística, estatosis hepato-renal. El cuadro clínico se superpone a veces a un cuadro de hiperparatiroidismo secundario y es tanto más evidente si los niveles de Calcio son bajos y los niveles de Fósforo altos.

Es importante realizarse un estudio para valorar la posible intoxicación por Aluminio. Para ello usamos el Biological Hair Bulb Research (BHBR) que representa una verdadera revolución en el campo analítico. Se estudia el bulbo, siendo este un órgano vivo que proporciona datos intracelulares en tiempo real y reflejan una situación endógena de 48-72 horas. Con este estudio se analizan 8 minerales tóxicos, 23 minerales nutricionales, 12 vitaminas, 19 aminoácidos y 8 hormonas, así como 12 relaciones entre minerales.

¿Cómo podemos actuar ante una intoxicación por Aluminio?

El Aluminio incorporado en el organismo no puede ser eliminado; no obstante, puede ser antagonizado con terapia a largo plazo con: Magnesio, Calcio, Vit. B6, Vit. A, pero sin duda el más importante sería el Silicio. Este último impide la absorción de aluminio y potencia su eliminación.

Diversos grupos de investigación con el de la Universidad de Keele en Inglaterra, o la URV en España, han estudiado desde hace 35 años el efecto del silicio en la eliminación del aluminio, actualmente hay una gran cantidad de estudios realizadas alrededor del mundo en ensayos en animales y humanos en los que se ha demostrado que la ingesta de silicio se relaciona con una mayor excreción de aluminio en la orina y una menor concentración de aluminio en el organismo.

Al Silicio orgánico, le añado un tratamiento de microalga por sus diversos efectos. Suelo usar la chorella vulgaris que es una especie de microalga con un diámetro de entre 2 y 10 μm. Las microalgas marinas, son una excelente fuente de ácidos grasos polinsaturados, de vitaminas y minerales, así como otras sustancias como: glutatión, clorofila orgánica,… Tiene un elevado poder desintoxicante por el Glutatión que ayuda al hígado a desintoxicar el organismo de toxinas y metales pesados, uniéndose a estos con el fin de que puedan ser eliminados por vía renal (orina).

Bibliografía

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